Tuve un sueño en el que caminaba con un bastón en un extenso campo, me dirigía al amor pasado de mi juventud y ella me esperaba con sus ojos completamente ciegos pero su mirada ardiente y un perro a su lado, supongo que era uno de esos perros guía. Este sueño no puede ser una visión del futuro, respetando a Freud, es más bien una visión del pasado pero no es un pasado actual, sino un pasado que está contenido en las profundidades de nuestro México de discurso nacionalista y, al mismo tiempo, empresarial.
Muchas estupideces se han hecho los últimos tiempos por modificar la forma en que denominamos, por preocupaciones de tipo "moral" por decirlo de alguna manera. No sé exactamente quién se le ocurrió que las personas que ya juntarón muchas hojas del calendario a través del camino de su vida deben llamarse "adultos mayores" como una forma políticamente correcta.
En unos años, las grandes multitudes de jovenes que actualmente somos, seremos viejos. La población en México pasará a ser predominantemente vieja, sí viejos y viejas por todos lados... habrá gente en sillas de ruedas invadiendo los carriles para los autos. No habrá adultos mayores, seremos viejos con diabetes, hipertensión y las enfermedades clásicas en este pais.
No obstante, por ser viejos seremos como fósiles caminantes en una tierra de anuncios de televisión nostálgicos (eso tendrá rating en un futuro no muy lejano), seguirán vendiendo tenis converse con plantillas ortopedicas y coca-cola con vitaminas de todo el abecedario.
Actualmente tengo una AFORE, la cual ni siquiera solicité (esa es una historia que Kafka habría podiddo captar), con $ 18 pesos. Supongo que cuándo el tiempo pase y esa cantidad aumente habrá otro caos bancario y todo ese dinero irá a pagar las deudas de los bancos, como hace poco tiempo pasó. En esos tiempos futuros, yo tendré una dentadura y una enfermedad en los pulmones conjunta a unas reumas demoniacas, pero... ¡chinga! ¡al menos espero que todos me digan viejo!, sea con cariño, sin él, con desprecio o con burla, no me importa. Al final sé (aunque nunca se tiene la certeza de cuándo terminará la propia vida) que estaré sobre campos de pavimento, sin camino que me llevé a cualquier nostálgico recuerdo de amores pasados y con fotos de mis multiples funerales (vuelvo a remarcar, si es que llego a ese momento).
Muchas estupideces se han hecho los últimos tiempos por modificar la forma en que denominamos, por preocupaciones de tipo "moral" por decirlo de alguna manera. No sé exactamente quién se le ocurrió que las personas que ya juntarón muchas hojas del calendario a través del camino de su vida deben llamarse "adultos mayores" como una forma políticamente correcta.
En unos años, las grandes multitudes de jovenes que actualmente somos, seremos viejos. La población en México pasará a ser predominantemente vieja, sí viejos y viejas por todos lados... habrá gente en sillas de ruedas invadiendo los carriles para los autos. No habrá adultos mayores, seremos viejos con diabetes, hipertensión y las enfermedades clásicas en este pais.
No obstante, por ser viejos seremos como fósiles caminantes en una tierra de anuncios de televisión nostálgicos (eso tendrá rating en un futuro no muy lejano), seguirán vendiendo tenis converse con plantillas ortopedicas y coca-cola con vitaminas de todo el abecedario.
Actualmente tengo una AFORE, la cual ni siquiera solicité (esa es una historia que Kafka habría podiddo captar), con $ 18 pesos. Supongo que cuándo el tiempo pase y esa cantidad aumente habrá otro caos bancario y todo ese dinero irá a pagar las deudas de los bancos, como hace poco tiempo pasó. En esos tiempos futuros, yo tendré una dentadura y una enfermedad en los pulmones conjunta a unas reumas demoniacas, pero... ¡chinga! ¡al menos espero que todos me digan viejo!, sea con cariño, sin él, con desprecio o con burla, no me importa. Al final sé (aunque nunca se tiene la certeza de cuándo terminará la propia vida) que estaré sobre campos de pavimento, sin camino que me llevé a cualquier nostálgico recuerdo de amores pasados y con fotos de mis multiples funerales (vuelvo a remarcar, si es que llego a ese momento).


2 comentarios:
Jejeeee
¿puedes creer que la mia tiene 94 años y aún se amarra las agujetas?
super la crónica de tu abue... me gusta cuando postean de las abues
Un saludo.
De acuerdísimo con su post, claro y conciso por cierto.
El ser humano debe ser viejo asumiéndose como tal o no ser.
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